El
18 de mayo de 1920 el mismo Papa Benedicto XV distinguió
con el título de Basílica Menor la de San Juan de
Dios, la conocida Basílica de Chiquinquirá.
La
Historia que cuenta la llegada de Nuestra Señora del Rosario
de Chiquinquirá al Estado Zulia cuenta lo siguiente:
La
Chinita llegó a Maracaibo en el año 1709 cuando
una mujer lavaba su ropa en las orillas del lago de Maracaibo
y observó flotando una tablita de madera fina, la
cual recogió para utilizarla como tapa de la tinaja
de agua que tenía en el corredor de su casa. A la
mañana siguiente, cuando estaba colando el café,
la mujer escuchó unos golpes como si alguien estuviera
llamando. Fue a ver lo que sucedía y quedó
sobrecogida de asombro al ver que la tablita brillaba y
que aparecía en ella, la imagen de Nuestra Señora
de Chiquinquirá. Por tal motivo, la mujer comenzó
a gritar ¡Milagro! ¡Milagro!, por lo que de
ahí proviene el nombre de “El Milagro”
a la actual avenida junto al lago, donde estaba la casita
de la lavandera. Luego de lo sucedido, numerosas personas
acudieron a presenciar el prodigio, convirtiéndose
por esto la casa de la humilde mujer en un lugar de veneración
de la Virgen por parte de múltiples creyentes. |

Basílica de Maracaibo |
Cuenta
la leyenda, que la Virgen era llevada en hombros por dos hombres
elegidos por el propio Gobernador, cuando al doblar una esquina,
la imagen se puso tan pesada que impidió seguir moviéndola.
Finalmente, después de muchos ruegos al cielo y súplicas
a la Virgen, uno de los presentes exclamó:
"Tal
vez la Virgen no quiera ir a la Iglesia Matriz y prefiera la de
San Juan de Dios"
Según
la tradición popular, estas palabras se tomaron como una
inspiración divina, ya que, la procesión cambió
su rumbo hacia la iglesia de la gente humilde de Maracaibo y la
imagen recuperó su peso normal. Es por esto, que desde
ese día, la Virgen de la Chiquinquirá, la querida
Chinita, protege desde su templo, hoy basílica, al pueblo
zuliano.
Fuentes:
Revista Perfil y página web del consejo legislativo del
edo. Zulia.