El Portal de la Gaita en Venezuela


Ropavejero, Constructor y Gaitero

Por Héctor Márquez "pomponio"


Erick Quiróz

Nuestro entrevistado de hoy nació en la ciudad de Maracaibo en el año de mil novecientos y pico. Desde hace 23 años sembró sus raíces en Caracas, aunque siempre está en contactos con los suyos en el occidente. Comenzó en la gaita entre el año 1969 y 1970. Se considera un gaitero 100%. Domina una amplia gama de instrumentos musicales, pero sus favoritos son: El Cuatro, La Tambora y El Bajo. Posee una excelente voz pero, no le gusta mucho cantar. Está casado con Carmen Rodríguez de Quiróz, una hermosa dama con cara de modelo internacional. Complementa el grupo familiar su hijo Alberto, un chamo con las pilas bien puestas. Por circunstancias de la vida, en su juventud fue hasta ropavejero. Actualmente desempeña labores ejecutivas en el ramo de la construcción, nos referimos a Erick Alberto Quiróz Bracho


¿Erick, de tus descendientes cuántos han sido músicos?

Músico como tal... ¡ninguno!, Sin embargo a papá, Josué Enrique Quiroz, siempre le a gustado la música, él es amante del arte, camarógrafo y muy creativo. Desde pequeños nos ha enseñado a escuchar y disfrutar la buena música. Puedo decir que gracias a su aliento y a su empírica enseñanza mis hermanos y yo somos músicos. También tengo un tío que tocaba el cuatro y cantaba temas de Ricardo Ferrer. Por otra parte está mi madre, Itala Margarita Bracho de Quiróz, quien por afición canta tangos afinadamente. Ella admira mucho a Carlos Gardel y a Alfredo Sánchez Luna, (Alfredo Sadel). Por cierto que a mí me iban a poner el nombre de Alfredo, en homenaje a ese gran cantante venezolano, pero a la final me pusieron Erick.

¿Dónde aprendes a tocar la tambora?
A los cinco años, en casa, agarraba dos ganchos de madera, de esas pinzar para colgar ropa, y tocaba en los posa brazos de los muebles que también eran de madera. Ya cuando estaban escarapeladas de tanto golpearlos, mi padre, antes de que los acabara, decidió comprarme una tamborita de las que traían el cuero tensado con tachuelas. Luego viendo mi empeño por el instrumento me lleva ante el Padre Vílchez, director del Conjunto “San Francisco” para que me puliera, pero esta agrupación recién desaparecía. En su lugar había nacido el conjunto infantil “Los Zagalines del Padre Vílchez”, donde después de una breve prueba quedé fijo.

¿A qué edad comienzas con Zagalines?
A los seis años, comencé a tocar la tambora, recuerdo que en la Cervecería 5 de julio, cuando ya eran las 3 de la madrugada, me quedaba dormido tocando la tambora y mi madre se colocaba por detrás para aguantármela y me despertaba con unos golpecitos en el hombro. Verdaderamente éramos muy niños para el trajín que llevábamos, ¡pero eso no es todo!... una vez que terminábamos la actuación en la 5 de julio, llegábamos a la casa a dormir un par de horas y a las 6 de la mañana nos estaban levantando para ir a la escuela. Yo estudiaba el 3er. grado y por ratos me quedaba dormido en clase. Fuera de la temporada gaitera, al medio día cuando salíamos de la escuela, teníamos que ir a un programa radial llamado “El Zulia a través del Tiempo”. Este espacio era producido y conducido por el Padre Vílchez y se trasmitía en vivo de lunes a viernes por “La Voz de la Fe” de 2 a 4 de la tarde. De allí salíamos a la casa, a comer y a hacer las tareas. Luego de 7 a 12 de la noche teníamos que ir a ensayar todo lo concerniente al programa radial del día siguiente.

¿Cuánto tiempo estuviste con Los Zagalines?
Estuve doce años aproximadamente, allí comencé obviamente como tamborero, pero con el tiempo aprendí a tocar todos los demás instrumentos de la gaita, virtud de la que se valía el Padre Vílchez para montar un show con un tema determinado donde yo ejecutaba a cada uno de ellos.

¿Es cierto que el “Socio” Vílchez te hacía llorar?
Bueno dejáme contarte, como yo hacía coros de las grabaciones del grupo, el padre me dijo un día: ¡Hey, Socio, tenéis que cantar como solista!. En mi primera actuación como solista lloré, primero por pena al público, y segundo porque el padre me decía: ¡Socio tenéis que gesticular, gesticula, baila!... eso para mí fue todo un trauma que me arrancaba las lágrimas. Yo prefería estar atrás como tamborero con los más grandes, pero el cura insistía: ¡Socio, tenéis que cantar porque vos cantáis muy bonito..! Total que como solista grabé aproximadamente 10 temas con los Zagalines.

¿Qué otros solistas integraban la agrupación?
En esa época estaban: Alberto León, Alberto Bohórquez, mis hermanos; Xiomara, Yumín y Enrique Quiroz, "el catire machete" Luís Germán Briceño, Daniel Méndez, Magda y Merly Guerra y Franklin Paz.

¿Cómo es eso que tu papá los saca de Zagalines?
Lo que pasó fue que mis hermanos y yo teníamos un poco descuidado los estudios, esto junto a unas pequeñas diferencias habidas entre el padre Vílchez y papá, fue el motivo para que nos retirara de Zagalines, esa acción ocasionó la ruptura del conjunto.

¿Y qué pasó después?

Habían transcurrido unos cuatro meses de nuestra salida y del fin de los Zagalines, pero la fiebre por gaitear alojada en el padre Vílchez y papá los hizo tomar una determinación, ambos se dividieron el nombre “El Socio” se quedó con “Los Zaga” y formo el grupo “Los Zagales” con los muchachos más grandes, y mi padre con “lines”, quien a su vez conformó “Los Juvelines” con un grupo de integrantes más pequeños venidos de los Zagalines, entre los que estábamos mis tres hermanos y yo. Grabamos nuestra primera producción llamada “El Papá de los Gaiteros”, pero el conjunto apenas duró dos temporadas.

¿Hoy, qué opinión tienes de Monseñor Luís Guillermo Vílchez?
El socio, como siempre se le ha llamado, era muy recto y tenaz en la enseñanza musical que nos impartía, recuerdo que a muchos nos hacía llorar, porque no llegábamos a un tono o matiz determinado y hasta que no lo lográbamos, como él lo quería, no nos soltaba. Claro, el padre veía en nosotros la capacidad musical que quizás por nuestra niñez nos absteníamos de aceptar. Recuerdo que para el año 73 ó 74 grabamos en Caracas el LP donde aparece el tema compuesto por Ramón Rincón, “El Catire Machete”, nombre éste que adopta hasta hoy su intérprete, Luís Germán Briceño. Apenas 11 horas fueron suficientes para grabar La producción completa, esto gracias a los ensayos tan estrictos que nos aplicaba el Padre Vílchez. Me atrevería a decir que todos los ejecutantes y cantantes que recibimos su cariño, disciplina y a esa férrea enseñanza, somos hoy mujeres y hombres de bien, con una formación musical muy definida, lo que ha permitido que muchos de nosotros continuemos difundiendo nuestro arte por el mundo. Indiscutiblemente; El “Socio”, Los Zagales, Los Zagalines y “Las Espiguitas del Padre Vílchez”, fueron las grandes escuelas de la gaita.

¿Y de Ramón Rincón?
Ramón Rincón, independientemente de ser un gran amigo, es uno de los compositores más emblemáticos del estado Zulia y casi todos los éxitos de los Zagalines salieron de la pluma de este creativo que logró captar el pensamiento de los niños plasmándolo después en hermosas gaitas. Ramón es el compositor que más se destacó con el grupo. Lo considero un fenómeno de la composición. Damos fe de su don de gente y de la versatilidad que tiene para componer excelentes gaitas en muy corto tiempo. Llegó a ser por un tiempo el representante oficial del grupo y posee un anecdotario muy amplio del mismo. Fue bastión fundamental en la historia del conjunto. Actualmente esta escribiendo un libro que creo lo titula “Los Verdaderos Protagonistas de los Zagalines”, también escribe una columna en la pagina www.nuestragaita.com que se titula “Que vaina con los Gaiteros” donde narra sus vivencias y las de los gaiteros zulianos. Paralelamente escribe temas para muchas agrupaciones del país y editó un CD con cuarenta gaitas de su autoría. Por cierto que escuchando unas gaitas de esa recopilación me sorprendí gratamente al saber que le pertenecían a Ramón, porque de niños las cantábamos pero nunca supimos quien era el autor. ¡Así son las cosas!

¿Quiénes más componían para Los Zagalines?
Fueron varios los que con muy buena pluma aportaron diferentes temas para el grupo. Entre ellos recuerdo a: William Atencio, Jairo Gil, Luís Oquendo Delgado, Humberto “Mamaota” Rodríguez, Víctor Hugo Márquez.

¿Por qué decides pasar el puente y venirte a Caracas?
En el año 84, Jorge Medina, conocido también como “macatralla”, quien en otrora había sido furrero en los Zagalines, pertenecía a “Maracaibo 15”, la agrupación de su tío Betulio Medina, él me entusiasmó para venir a la capital y formar una agrupación bailable. Debutamos en “La Conga”, que estaba en el sector de la Castellana, una sala de espectáculos que obtuvo fama gracias a Betulio Medina y su agrupación gaitera. Bueno, en ese establecimiento tocábamos a partir del mes de enero con un grupo bailable que lo llamamos “Quimed”, nombre fusionado de los apellidos Quiroz-Medina. Los integrantes éramos: Gustavo, Jorge y Nelson Medina, mi hermano Enrique y yo. Cuando comenzaba la temporada gaitera el grupo bailable hacía un alto en las presentaciones y pasábamos a tocas gaitas.

¿Con cuál agrupación gaitera te estrenas en la capital?
Mi debut como gaitero en Caracas fue con un conjunto llamado“Cadena Gaitera”. Fui a varios ensayos, pero no me sentía musicalmente bien en ese grupo. Para ese momento mi hermano Enrique se había venido de Maracaibo y estuvo viviendo en caracas por siete años, Ambos decidimos crear un conjunto de gaita tradicional, porque aquí mayormente se escuchaban Tamboreras y Parrandas. Nuestro amigo Jorge Medina sugiere colocar el nombre de “Guasinca” (palabra que en lengua guajira significa caña, aguardiente, licor). Comenzamos en cero, pero gracias a la bondad de un gaitero capitalino, Freddy Virahonda, director del grupo Los Favoz, logramos salir a escena con los instrumentos y equipos que nos prestó. Trajimos unos gaiteros “importados” de Maracaibo. Entre otros estaban: Melvin Bucoth “corrientazo” y Alfredo Solarte como tamboreros, Elvis Cano que tocaba el piano, Pilón la charrasca y Jesús “Chuchi” Bermúdez. Por Caracas estaban: Tony y Franklin Torrealba, que ejecutaban la tambora y charrasca respectivamente, Leo Toro y Raúl Sánchez, cantantes, Elvis Hernández y otros. Salimos a escena y arrasamos con nuestro estilo tradicional.

¿Quién Dirigía el grupo?
Mi hermano Enrique era el director general y yo el director musical, “Enriquito” los regañaba y yo los ensayaba. Todos los integrantes estaban afiladitos, porque les aplicamos la disciplina y la formación musical que nos enseño el “socio” Padre Vílchez en los Zagalines. Ese año grabamos cuatro temas, gracias al apoyo de un productor musical portugués de nombre Lino Acosta. A pesar de que el grupo realizó innumerables presentaciones la temporada del año 84´ la terminamos como “un aterrizaje forzoso”, ya que carecíamos de recursos y equipos. En el año 85´ yo fui “ropavejero”, vendía ropa usada en el Mercado de los Corotos de la U.C.V. Un día a mi puesto de trabajo llegaron buscándome de parte de una señora de nombre Nelly Esparza de Ruiz, quien recién había desintegrado un grupo llamado “Los Magistrales” y estaba buscando conformar uno nuevo. Bueno, como ella tenia los equipos e instrumentos y nosotros los músicos, nos fusionamos y formamos “Guasinca Zuliana” nombre complementado por Miguel Ángel Ruiz, el esposo de la Sra. Nelly. Después de dirigir la producción musical del año 88´ me marché con la satisfacción de haber dejado en “Guasinca Zuliana” un estilo y una disciplina musical poco común en cualquier otra agrupación capitalina. Posterior a mi salida la señora Nelly Esparza y Miguel Ángel registraron el nombre y tomaron las riendas de la agrupación por mucho años.

¿Cuándo te integras al equipo de Betulio Medina?
A principios del mismo año 88´, voy a trabajar con él en un establecimiento llamado “El Bodegón de la Mercedes” allá le acompañaba con el Bajo las baladas, merengues y otros ritmos que Betulio interpretaba con su pequeño grupo de músicos. Ya para el mes de septiembre entro a formar filas en “Maracaibo 15”. Inicialmente como cuatrista, porque Betulio Medina era el bajista, hasta que sufrió un accidente que le provocó el desgarramiento de un tendón del dedo y no toco nunca más. Ese hecho fortuito me dio la oportunidad de ejecutar el bajo por cuatro años con el grupo. Luego junto a Jorge Medina, Hebert Gutiérrez, Néstor Soto y Gustavo Medina, formamos un grupo bailable. Le pusimos “Kandanga” por un tema brasilero que habíamos acompañado en una producción musical de Betulio. La disquera “Top Hits” al conocer el éxito de “Kandanga” por muchas ciudades del país nos ofrece un tentador contrato por cuatro años. Le comunicamos a Betulio que no estaríamos más con la gaita, al menos por el tiempo que durara el contrato con la disquera, él profesionalmente lo acepto.

¿Entonces dejaste la gaita?
No, para el año 94´ retorno a Guasinca Zuliana, y comparto tarima con: Nelson Martínez, Edwin Pulgar, Ely Cordero, entre otros. Ese año Guasinca arrasó.

¿También trabajaste con el Conde del Guacharo?
Correcto, una vez finalizada la temporada gaitera, Benjamín Rauseo “El Conde del Guacharo”, que había escuchado a “Kandanga” nos contrató para que lo acompañáramos en sus presentaciones. Con el Conde me desempeñé como bajista, también fui Gerente General de la disquera “Guacharo Records” y productor de varios discos del Conde, entre ellos uno de boleros con “La Filarmónica de Musipán” grabado en el año 2000. Luego produje un disco llamado La Rondalla de Musipán, donde Benjamín Rauseo interpreta temas en homenaje a Danny Rivera junto a varios integrantes de “La Rondalla Venezolana”. También participe en la grabación de cinco LP´s de corte humorístico, mas presentaciones en vivo por EE.UU. y Venezuela, Con esa organización estuve siete años.

¿Dónde conociste a Benjamín?
A Benjamín Rauseo lo conocí en un establecimiento nocturno llamado “La Cebolla” cuando recién comenzaba a mostrar su trabajo humorístico, acompañado sólo de un cuatro, por cierto el primero que lo presentó en público fue Jorge Medina. Entre el conde y mi persona surgió una entrañable amistad que hoy perdura con más fuerza y respeto.

 

 

 

 


Erick y su esposa Carmen

 

 

 

 

 

 


Con su Hijo Alberto

 

 

 

 

 

 


Edgar "Berro" Berroterán, Jorge "Macatralla"
Medina y Erick Quiróz

 

 

 

 

 

 


Chiquinquirá Delgado, Daniel Sarcos, Erick
y Mariángel Ruiz

 

 

 

 

 

 


Luis "Moncho" Martínez y Erick

 

 

 

 

 

 


Erick y "El Berro"

 

 

 

 

 

 

 


Erick y Pomponio

 

 

 

 

 

 

 


Neilo Narváez, Erick Quiróz, Leandro Montiel,
Héctor Márquez y Jorge Medina

¿Quién es para ti Enrique Quiroz?
Enriquito Quiroz, aparte de ser mi hermano es un personaje, un artista por naturaleza con excelentes cualidades para imitar, caracterizar personajes, actor, locutor, animador y cantante sobresaliente. También es un gran diseñador gráfico. Cuando tocaba el furro con Los Zagalines, entre sus compañeros de percusión, imitaba la voz de Enrique Gotera. Cuando el padre Vilchez se entera de esa cualidad lo puso a imitar en público. En la actualidad trabaja como actor característico y provocador en el programa “Que locura”cde Moncho Martínez que transmite Venevisión. Entre sus personajes más conocidos esta el de “La Tía Edilia” que en la vida real fue una tía nuestra llamada Edilia Bracho.

¿Qué solistas de la gaita admiras?
No solamente los admiro, también los respeto: Ricardo Cepeda, Betulio Medina y Jaime Indriago.

¿Qué opinas de aquellos coterráneos gaiteros, que como tú, fijaron residencia en la capital?
Antes de dar respuesta a la pregunta permíteme comentarte algunos hechos curiosos. Por ejemplo, hay gaiteros como Jesús “Chuchi” Bermúdez, Jaime Indriago o Elvis Cano, que un buen día se vinieron a Caracas con deseos de gaitear, porque en Maracaibo los conjuntos consagrados no los tomaban en cuenta, entonces agrupaciones capitalinas como “Guasinca Zuliana” le tendieron la mano y le sirvieron de trampolín para proyectarse como cantantes y compositores llamando la atención de agrupaciones como: “Rincón Morales”, quien se llevó a Chuchi Bermúdez, “Venezuela Habla Gaiteando” a Jaime Indriago y “Maragaita” a Elvis Cano. Inversamente le ocurrió a Roberto Antonio quien estaba con “Los Gaiteros del Viejo Víctor” pero no cuajó como cantante y se vino a Caracas, comenzó triunfando con la orquesta “Los Melódicos” y despegó una carrera ascendente que no ha parado hasta hoy. Retomando la pregunta te puedo decir que por ejemplo: Betulio Medina, Daniel Alvarado y mi persona, quienes nos vinimos a residenciar a la capital, hace más de veinte años, lo hicimos buscando nuevos horizontes para la gaita y claro, mejor remuneración económica. Hoy la gaita es muy rentable en Maracaibo, Caracas o en cualquier otra parte del país. Como colofón a esta pregunta te diré que aquellos venidos hace más de dos décadas ya tenemos hasta nietos caraqueños.

¿Volviste a gaitear en el 2006?
Estuve 8 años sin tocar gaitas, porque otros compromisos profesionales ajenos a la música o el espectáculo no me lo permitían hasta el año pasado, cuando mi buen amigo Edgar Berroterán “EL Berro”, me hablo de una propuesta que tenía Luis “Moncho” Martínez para sacar al aire una agrupación que combinara la gaita con el humor. Como no me interrumpía mis actividades profesionales decidí participar junto a ellos en “Los Gaiteros del Abusadorcito” realizando un CD espectacular. Allí me desempeñé como Bajista, solista y director musical, al lado de gaiteros de destacada trayectoria.

¿Cuáles consideras que son las agrupaciones más sobresalientes de Caracas?
Me ponéis en un compromiso con esa pregunta... pero considero que Happy Gaita es una de ellas, al igual que Maracaibo 15, Melody Gaita y Guasinca Zuliana.

¿Y las del Zulia?
En cuanto al Zulia... Cardenales del Éxito, Gran Coquivacoa y Maragaita, son agrupaciones que “se las comen” (sobresalen).

¿Nos cuentas una anécdota?
Claro, déjame ver... Como los tamboreros y furreros de “Los Zagalines” éramos muy pequeños y de repente nos dormíamos en las actuaciones, Ramón Rincón, a manera de estímulo y para que sonáramos duro los instrumentos nos decía: ¡Por cada palo de tambora que a ustedes se les parta en las actuaciones yo le voy a dar medio (Bs. 0,25) y por cada cuero que revienten un Bolívar. Bueno, yo me llevaba los palos para mi casa y los segueteaba un poquito de manera que en un lapso determinado de la actuación se partieran. Con la tambora aplicaba la misma técnica. Recuerdo que una noche rompí unos seis palos y por lo menos un cuero, eso me representó una ganancia de 2 bolívares con un real (Bs.2,50) que servían para comprar “chucherías”. Hace poco Ramón me entrevistó para el libro que esta escribiendo sobre los Zagalines y fue cuando después de tanto tiempo le confesé sobre esta travesura infantil. Él se sorprendió y me dijo ¡De manera que tú hacías eso! Allí reventamos, pero de la risa.

¿Quisieras agregar algo más como cierre a esta entrevista?
Si, primero agradecerte a tí y a nuestragaita.com el que se hayan tomado la molestia de venir hasta mi casa para hacerme esta entrevista. Segundo, reconocerles ese empeño por tomar en cuenta y resaltar en la Web a personalidades de la gaita, que sin estar al frente de las agrupaciones como coristas o solistas, realizamos una labor conjunta como instrumentistas o cualquier otra actividad tras bastidores por este maravilloso género como lo es la gaita venezolana.

“La generación de relevo será verdaderamente la encargada
de incrustar y popularizar a la gaita en todo el mundo”
Erick Quiróz

 

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