¿Erick, de tus descendientes cuántos
han sido músicos?
Músico como tal... ¡ninguno!,
Sin embargo a papá, Josué
Enrique Quiroz, siempre le a gustado la
música, él es amante del arte,
camarógrafo y muy creativo. Desde
pequeños nos ha enseñado a
escuchar y disfrutar la buena música.
Puedo decir que gracias a su aliento y a
su empírica enseñanza mis
hermanos y yo somos músicos. También
tengo un tío que tocaba el cuatro
y cantaba temas de Ricardo Ferrer. Por otra
parte está mi madre, Itala Margarita
Bracho de Quiróz, quien por afición
canta tangos afinadamente. Ella admira mucho
a Carlos Gardel y a Alfredo Sánchez
Luna, (Alfredo Sadel). Por cierto que a
mí me iban a poner el nombre de Alfredo,
en homenaje a ese gran cantante venezolano,
pero a la final me pusieron Erick.
¿Dónde aprendes a
tocar la tambora?
A los cinco años, en casa, agarraba
dos ganchos de madera, de esas pinzar para
colgar ropa, y tocaba en los posa brazos
de los muebles que también eran de
madera. Ya cuando estaban escarapeladas
de tanto golpearlos, mi padre, antes de
que los acabara, decidió comprarme
una tamborita de las que traían el
cuero tensado con tachuelas. Luego viendo
mi empeño por el instrumento me lleva
ante el Padre Vílchez, director del
Conjunto “San Francisco” para
que me puliera, pero esta agrupación
recién desaparecía. En su
lugar había nacido el conjunto infantil
“Los Zagalines del Padre Vílchez”,
donde después de una breve prueba
quedé fijo.
¿A qué edad comienzas
con Zagalines?
A los seis años, comencé a
tocar la tambora, recuerdo que en la Cervecería
5 de julio, cuando ya eran las 3 de la madrugada,
me quedaba dormido tocando la tambora y
mi madre se colocaba por detrás para
aguantármela y me despertaba con
unos golpecitos en el hombro. Verdaderamente
éramos muy niños para el trajín
que llevábamos, ¡pero eso no
es todo!... una vez que terminábamos
la actuación en la 5 de julio, llegábamos
a la casa a dormir un par de horas y a las
6 de la mañana nos estaban levantando
para ir a la escuela. Yo estudiaba el 3er.
grado y por ratos me quedaba dormido en
clase. Fuera de la temporada gaitera, al
medio día cuando salíamos
de la escuela, teníamos que ir a
un programa radial llamado “El Zulia
a través del Tiempo”. Este
espacio era producido y conducido por el
Padre Vílchez y se trasmitía
en vivo de lunes a viernes por “La
Voz de la Fe” de 2 a 4 de la tarde.
De allí salíamos a la casa,
a comer y a hacer las tareas. Luego de 7
a 12 de la noche teníamos que ir
a ensayar todo lo concerniente al programa
radial del día siguiente.
¿Cuánto
tiempo estuviste con Los Zagalines?
Estuve doce años aproximadamente,
allí comencé obviamente como
tamborero, pero con el tiempo aprendí
a tocar todos los demás instrumentos
de la gaita, virtud de la que se valía
el Padre Vílchez para montar un show
con un tema determinado donde yo ejecutaba
a cada uno de ellos.
¿Es cierto que el “Socio”
Vílchez te hacía llorar?
Bueno dejáme contarte, como yo hacía
coros de las grabaciones del grupo, el padre
me dijo un día: ¡Hey, Socio,
tenéis que cantar como solista!.
En mi primera actuación como solista
lloré, primero por pena al público,
y segundo porque el padre me decía:
¡Socio tenéis que gesticular,
gesticula, baila!... eso para mí
fue todo un trauma que me arrancaba las
lágrimas. Yo prefería estar
atrás como tamborero con los más
grandes, pero el cura insistía: ¡Socio,
tenéis que cantar porque vos cantáis
muy bonito..! Total que como solista grabé
aproximadamente 10 temas con los Zagalines.
¿Qué otros solistas
integraban la agrupación?
En esa época estaban: Alberto León,
Alberto Bohórquez, mis hermanos;
Xiomara, Yumín y Enrique Quiroz,
"el catire machete" Luís
Germán Briceño, Daniel Méndez,
Magda y Merly Guerra y Franklin Paz.
¿Cómo es eso que tu
papá los saca de Zagalines?
Lo que pasó fue que mis hermanos
y yo teníamos un poco descuidado
los estudios, esto junto a unas pequeñas
diferencias habidas entre el padre Vílchez
y papá, fue el motivo para que nos
retirara de Zagalines, esa acción
ocasionó la ruptura del conjunto.
¿Y qué pasó después?
Habían transcurrido unos cuatro meses
de nuestra salida y del fin de los Zagalines,
pero la fiebre por gaitear alojada en el
padre Vílchez y papá los hizo
tomar una determinación, ambos se
dividieron el nombre “El Socio”
se quedó con “Los Zaga”
y formo el grupo “Los Zagales”
con los muchachos más grandes, y
mi padre con “lines”, quien
a su vez conformó “Los Juvelines”
con un grupo de integrantes más pequeños
venidos de los Zagalines, entre los que
estábamos mis tres hermanos y yo.
Grabamos nuestra primera producción
llamada “El Papá de los Gaiteros”,
pero el conjunto apenas duró dos
temporadas.
¿Hoy,
qué opinión tienes de Monseñor
Luís Guillermo Vílchez?
El socio, como siempre se le ha llamado,
era muy recto y tenaz en la enseñanza
musical que nos impartía, recuerdo
que a muchos nos hacía llorar, porque
no llegábamos a un tono o matiz determinado
y hasta que no lo lográbamos, como
él lo quería, no nos soltaba.
Claro, el padre veía en nosotros
la capacidad musical que quizás por
nuestra niñez nos absteníamos
de aceptar. Recuerdo que para el año
73 ó 74 grabamos en Caracas el LP
donde aparece el tema compuesto por Ramón
Rincón, “El Catire Machete”,
nombre éste que adopta hasta hoy
su intérprete, Luís Germán
Briceño. Apenas 11 horas fueron suficientes
para grabar La producción completa,
esto gracias a los ensayos tan estrictos
que nos aplicaba el Padre Vílchez.
Me atrevería a decir que todos los
ejecutantes y cantantes que recibimos su
cariño, disciplina y a esa férrea
enseñanza, somos hoy mujeres y hombres
de bien, con una formación musical
muy definida, lo que ha permitido que muchos
de nosotros continuemos difundiendo nuestro
arte por el mundo. Indiscutiblemente; El
“Socio”, Los Zagales, Los Zagalines
y “Las Espiguitas del Padre Vílchez”,
fueron las grandes escuelas de la gaita.
¿Y
de Ramón Rincón?
Ramón Rincón, independientemente
de ser un gran amigo, es uno de los compositores
más emblemáticos del estado
Zulia y casi todos los éxitos de
los Zagalines salieron de la pluma de este
creativo que logró captar el pensamiento
de los niños plasmándolo después
en hermosas gaitas. Ramón es el compositor
que más se destacó con el
grupo. Lo considero un fenómeno de
la composición. Damos fe de su don
de gente y de la versatilidad que tiene
para componer excelentes gaitas en muy corto
tiempo. Llegó a ser por un tiempo
el representante oficial del grupo y posee
un anecdotario muy amplio del mismo. Fue
bastión fundamental en la historia
del conjunto. Actualmente esta escribiendo
un libro que creo lo titula “Los Verdaderos
Protagonistas de los Zagalines”, también
escribe una columna en la pagina www.nuestragaita.com
que se titula “Que vaina con los Gaiteros”
donde narra sus vivencias y las de los gaiteros
zulianos. Paralelamente escribe temas para
muchas agrupaciones del país y editó
un CD con cuarenta gaitas de su autoría.
Por cierto que escuchando unas gaitas de
esa recopilación me sorprendí
gratamente al saber que le pertenecían
a Ramón, porque de niños las
cantábamos pero nunca supimos quien
era el autor. ¡Así son las
cosas!
¿Quiénes más
componían para Los Zagalines?
Fueron varios los que con muy buena
pluma aportaron diferentes temas para el
grupo. Entre ellos recuerdo a: William Atencio,
Jairo Gil, Luís Oquendo Delgado,
Humberto “Mamaota” Rodríguez,
Víctor Hugo Márquez.
¿Por qué decides pasar
el puente y venirte a Caracas?
En el año 84, Jorge Medina, conocido
también como “macatralla”,
quien en otrora había sido furrero
en los Zagalines, pertenecía a “Maracaibo
15”, la agrupación de su tío
Betulio Medina, él me entusiasmó
para venir a la capital y formar una agrupación
bailable. Debutamos en “La Conga”,
que estaba en el sector de la Castellana,
una sala de espectáculos que obtuvo
fama gracias a Betulio Medina y su agrupación
gaitera. Bueno, en ese establecimiento tocábamos
a partir del mes de enero con un grupo bailable
que lo llamamos “Quimed”, nombre
fusionado de los apellidos Quiroz-Medina.
Los integrantes éramos: Gustavo,
Jorge y Nelson Medina, mi hermano Enrique
y yo. Cuando comenzaba la temporada gaitera
el grupo bailable hacía un alto en
las presentaciones y pasábamos a
tocas gaitas.
¿Con cuál agrupación
gaitera te estrenas en la capital?
Mi debut como gaitero en Caracas fue con
un conjunto llamado“Cadena Gaitera”.
Fui a varios ensayos, pero no me sentía
musicalmente bien en ese grupo. Para ese
momento mi hermano Enrique se había
venido de Maracaibo y estuvo viviendo en
caracas por siete años, Ambos decidimos
crear un conjunto de gaita tradicional,
porque aquí mayormente se escuchaban
Tamboreras y Parrandas. Nuestro amigo Jorge
Medina sugiere colocar el nombre de “Guasinca”
(palabra que en lengua guajira significa
caña, aguardiente, licor). Comenzamos
en cero, pero gracias a la bondad de un
gaitero capitalino, Freddy Virahonda, director
del grupo Los Favoz, logramos salir a escena
con los instrumentos y equipos que nos prestó.
Trajimos unos gaiteros “importados”
de Maracaibo. Entre otros estaban: Melvin
Bucoth “corrientazo” y Alfredo
Solarte como tamboreros, Elvis Cano que
tocaba el piano, Pilón la charrasca
y Jesús “Chuchi” Bermúdez.
Por Caracas estaban: Tony y Franklin Torrealba,
que ejecutaban la tambora y charrasca respectivamente,
Leo Toro y Raúl Sánchez, cantantes,
Elvis Hernández y otros. Salimos
a escena y arrasamos con nuestro estilo
tradicional.
¿Quién
Dirigía el grupo?
Mi hermano Enrique era el director general
y yo el director musical, “Enriquito”
los regañaba y yo los ensayaba. Todos
los integrantes estaban afiladitos, porque
les aplicamos la disciplina y la formación
musical que nos enseño el “socio”
Padre Vílchez en los Zagalines. Ese
año grabamos cuatro temas, gracias
al apoyo de un productor musical portugués
de nombre Lino Acosta. A pesar de que el
grupo realizó innumerables presentaciones
la temporada del año 84´ la
terminamos como “un aterrizaje forzoso”,
ya que carecíamos de recursos y equipos.
En el año 85´ yo fui “ropavejero”,
vendía ropa usada en el Mercado de
los Corotos de la U.C.V. Un día a
mi puesto de trabajo llegaron buscándome
de parte de una señora de nombre
Nelly Esparza de Ruiz, quien recién
había desintegrado un grupo llamado
“Los Magistrales” y estaba buscando
conformar uno nuevo. Bueno, como ella tenia
los equipos e instrumentos y nosotros los
músicos, nos fusionamos y formamos
“Guasinca Zuliana” nombre complementado
por Miguel Ángel Ruiz, el esposo
de la Sra. Nelly. Después de dirigir
la producción musical del año
88´ me marché con la satisfacción
de haber dejado en “Guasinca Zuliana”
un estilo y una disciplina musical poco
común en cualquier otra agrupación
capitalina. Posterior a mi salida la señora
Nelly Esparza y Miguel Ángel registraron
el nombre y tomaron las riendas de la agrupación
por mucho años.
¿Cuándo
te integras al equipo de Betulio Medina?
A principios del mismo año 88´,
voy a trabajar con él en un establecimiento
llamado “El Bodegón de la Mercedes”
allá le acompañaba con el
Bajo las baladas, merengues y otros ritmos
que Betulio interpretaba con su pequeño
grupo de músicos. Ya para el mes
de septiembre entro a formar filas en “Maracaibo
15”. Inicialmente como cuatrista,
porque Betulio Medina era el bajista, hasta
que sufrió un accidente que le provocó
el desgarramiento de un tendón del
dedo y no toco nunca más. Ese hecho
fortuito me dio la oportunidad de ejecutar
el bajo por cuatro años con el grupo.
Luego junto a Jorge Medina, Hebert Gutiérrez,
Néstor Soto y Gustavo Medina, formamos
un grupo bailable. Le pusimos “Kandanga”
por un tema brasilero que habíamos
acompañado en una producción
musical de Betulio. La disquera “Top
Hits” al conocer el éxito de
“Kandanga” por muchas ciudades
del país nos ofrece un tentador contrato
por cuatro años. Le comunicamos a
Betulio que no estaríamos más
con la gaita, al menos por el tiempo que
durara el contrato con la disquera, él
profesionalmente lo acepto.
¿Entonces
dejaste la gaita?
No, para el año 94´ retorno
a Guasinca Zuliana, y comparto tarima con:
Nelson Martínez, Edwin Pulgar, Ely
Cordero, entre otros. Ese año Guasinca
arrasó.
¿También trabajaste
con el Conde del Guacharo?
Correcto, una vez finalizada la temporada
gaitera, Benjamín Rauseo “El
Conde del Guacharo”, que había
escuchado a “Kandanga” nos contrató
para que lo acompañáramos
en sus presentaciones. Con el Conde me desempeñé
como bajista, también fui Gerente
General de la disquera “Guacharo Records”
y productor de varios discos del Conde,
entre ellos uno de boleros con “La
Filarmónica de Musipán”
grabado en el año 2000. Luego produje
un disco llamado La Rondalla de Musipán,
donde Benjamín Rauseo interpreta
temas en homenaje a Danny Rivera junto a
varios integrantes de “La Rondalla
Venezolana”. También participe
en la grabación de cinco LP´s
de corte humorístico, mas presentaciones
en vivo por EE.UU. y Venezuela, Con esa
organización estuve siete años.
¿Dónde conociste a
Benjamín?
A Benjamín Rauseo lo conocí
en un establecimiento nocturno llamado “La
Cebolla” cuando recién comenzaba
a mostrar su trabajo humorístico,
acompañado sólo de un cuatro,
por cierto el primero que lo presentó
en público fue Jorge Medina. Entre
el conde y mi persona surgió una
entrañable amistad que hoy perdura
con más fuerza y respeto.
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Erick y su esposa Carmen

Con su Hijo Alberto

Edgar "Berro" Berroterán,
Jorge "Macatralla"
Medina y Erick Quiróz

Chiquinquirá Delgado, Daniel Sarcos,
Erick
y Mariángel Ruiz

Luis "Moncho" Martínez
y Erick

Erick y "El Berro"

Erick y Pomponio

Neilo Narváez, Erick Quiróz,
Leandro Montiel,
Héctor Márquez y Jorge Medina
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