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Sabias
palabras de J.J.V. que con su pupila de siempre
supo una vez más dar en el clavo y llegar
a colocar ese horario como el segundo más
escuchado de la emisora, luego de Sabor Vallenato
que era un naciente fenómeno para la
época. Desde allí comienza mi
historia profesional de DIEZ AÑOS al
lado de ese “Monstruo” llamado Leandro
Lenin Montiel, haciendo salsa de la buena los
primeros seis meses del año y dándole
paso en Julio al “Supershow de la Gaita”.
El
haber compartido cabina con el “Sammy”
Samuel Portillo Valladares le llevó a
enriquecer sus conocimientos por la música
melómana y sus intérpretes lo
cual obviamente repercutió en el éxito
del espacio.
Creo, sin temor a equivocarme, que a pesar de
tener profundas raíces gaiteras sembradas
en lo más profundo de su ser, siento
que Leandro disfrutaba y gozaba al máximo
musicalizando el espacio de salsa. El mismo
me decía: Compadre... que tiemble la
competencia... llegó Leandrito a hacer
el programa... y comenzaba a mezclar éxitos
de Rubén Blades, Héctor Lavoe
y Willie Colón, entre otros, con los
éxitos viejos de Guaco... preferencia
que compartíamos un 100% y por eso lo
dejaba que trabajara a sus anchas. Sabía
muy bien lo que estaba haciendo.
Juan
Carlos Higuera y Leandro L. Montiel |
Los
amigos lo llamaban por teléfono
reportando la sintonía, les enviábamos
saludos, se aparecían en la emisora,
etc. Siempre buscando compartir con
Leandro. Es que ese carisma, ese ángel,
ese don de gente natural, acompañado
de sus ocurrencias y su casi permanente
buen humor lo hacían un ser humano
muy especial. Echador de broma, dicharachero
y jovial eran otras de sus características.
¿Ustedes
saben mis amigos que es difícil?...
caerle bien a las personas... tener
la SANGRE DULCE que tenia Leandrito.
Una virtud única de caer en gracia...
de ganarse rápidamente con un
chiste o con una ocurrencia la buena
voluntad de las personas... que gran
facilidad para meterse a la gente en
el bolsillo... y en la gran mayoría
de los casos ese sentimiento perduró
a través de los tiempos y quedó
plasmado en tantas vivencias de los
que tuvimos la oportunidad de compartir
con él en el plano profesional
y en lo personal.
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Estuvo
a mi lado y fue un apoyo moral muy importante
en los momentos más difíciles
que me tocó vivir y cuando llegué
a pensar que la vida no tenía ningún
sentido para mi.
¿Cómo
olvidar los lunes-luneros-cascabeleros en un
enlosao de Santa Rita? ¿o dejar de recordar
tantas “reuniones de trabajo” en
casa de su inseparable compadre George?. Como
disfruté de sus amenas discusiones con
“el Fruky”, Hebert Rivera, o cuando
se aparecía el Joche con sus chistes
malos que provocaba ahorcarlo. De pronto llegaba
EL PUPILO Adolfo Ochoa recién bañadito
a las 11 de la noche y nos poníamos a
escuchar Salsa Brava a todo volumen y a discutir
acerca de los coros o los arreglos de los temas,
y en muchas oportunidades nos poníamos
a hacer arreglos de voces con el compadre Gerald,
con Chalo y Ender Fuenmayor. Profundo conocedor
de la música y crítico a carta
cabal y en ocasiones se tornaba ácido
con las producciones discográficas. Furibundo
admirador del “Príncipe de la Canción”,
José José, y un gran seguidor
y estudioso del séptimo arte, faceta
poco conocida de Leandro.
Inventor insigne de la marca registrada “EL
TRIQUI-TRAQUI”, receta conocida por todos
y que fuera impuesta por él a nivel nacional
en ocasión de sus innumerables giras
con sus queridos e inseparables GAITEROS DE
PILLOPO. Allí al lado de Ozias Acosta
formaron una llave mortal a mediados de los
90. Se puede decir que acabaron con la fiestecita.
Se cumplió aquella máxima que
dice: El niño que es llorón y
la madre que lo pellizca.
Como
animador en tarima de agrupación
gaitera alguna me atrevo a afirmar que
fue sin duda alguna el mejor de la década
de los 90 y comienzos de siglo, con el
respeto que siempre me han merecido los
colegas del medio.
Como
ser humano debemos resaltar sus virtudes
como hermano, como hijo y como padre llegando
a convertirse en su familia en algo así
como la balanza que sostenía el
equilibrio familiar en los momentos más
difíciles. Su total desprendimiento
de los bienes materiales y su desapego
a las cosas fueron una característica
intrínseca de la humildad y la
sencillez que habitaban en el corazón
de nuestro compadre y “ETERNO AMIGO”
Leandro Lenin Montiel. |
Gosugaita
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Para
recoger anécdotas de la vida de Leandro
tendríamos que escribir un libro (idea
que se pudiera concretar) porque son demasiadas,
pero si me atreví a recoger algunos testimonios
de sus compañeros, familiares y amigos,
que voy a tener el inmenso placer de compartir
con ustedes, al igual que algunos versos que
me atreví a escribir con el permiso de
mis amigos compositores:
LEANDRITO....POR
TODAS ESTAS RAZONES
Y TANTOS MOMENTOS COMPARTIDOS
VIVIRÁS SIEMPRE EN LOS CORAZONES
DE QUIENES A TU LADO ESTUVIMOS.-
QUE EL MANTO DE LA CHINITA
Y LA VIRGEN DEL BUEN CONSEJO
SEAN EL MAS PURO REFLEJO
DE TU GRAN BONDAD INFINITA.
QUE DIOS TE TENGA EN LA GLORIA
QUE TE BRINDE EL DON DIVINO
PARA ILUMINARNOS EL CAMINO
Y CONTINUAR NUESTRA HISTORIA.
ESA INAGOTABLE FUENTE
DE LA CUAL ERES GRAN PARTE
NUNCA PODREMOS OLVIDARTE
NI APARTARTE DE LA MENTE.-
SEA
CON TUS AMIGOS ZAGALES
CON PILLOPO O LA RONDALLA
SIENTO QUE TU VOZ NO CALLA
Y SE DIFUNDE A RAUDALES.
RECIBE HOY DE TU FAMILIA
LOSAMIGOS Y COMPAÑEROS
UN MUY SINGULAR “TE QUIERO”
QUE TE MANTENGA EN VIGILIA.
CON
MUCHO TESON Y CARIÑO
Y TU INFINITA HUMILDAD
DEFENDISTE CON MUCHOCARIÑO
A TU “TOTAL ZULIANIDAD”.
QUE
MI DIVINO NIÑO SIEMPRE TE PROTEJA Y TE
CUIDE
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Testimonios
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