
Héctor "Pomponio" Márquez
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Esta
expresión que data de tiempos inmemoriales
era común en boca de los mayores que
se sentían ofendidos cuando los “mozuelos”
le decían “viejo”. En Venezuela
un hombre que raya en los 40 años ya
es un viejo, difícilmente consigue trabajo
acorde con sus conocimientos y algunos se ven
en la necesidad de realizar labores que distan
de su capacidad. Allí es cuando aparece
en escena ¡La Depresión!, que en
otros casos ocurre por dejar de trabajar al
jubilarse, disponer de menos dinero, menos independencia
por problemas físicos, baja en la autoestima,
sentimientos de culpa, etc. En algunos casos
aparece la intención de terminar con
su propia vida. Otros antes de tomar trágicos
finales no les queda más que esperar
“el llamado divino” desempeñándose
como porteros, vendedores de periódico,
jardineros, etc....¿Verdad que es triste?
Hace
poco recibimos un segundo tema promocional para
esta temporada 2007 de la agrupación
“Amparito de Ricardo Portillo”,
el titulo del tema “Los Viejitos”.
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Siguiendo la rutina, lo escuchamos con detenimiento
y, analizamos que su contenido cumpliese con
las normas elementales para la difusión.
Cuando oigo la letra del tema me invadió
una gran tristeza. Resulta que en la lírica,
Ricardo Portillo y Jesús Terán
Chavín, hacen saber sobre comentarios
surgidos de algunos gaiteros, donde los catalogan
de viejos e incapaces para continuar creando
y cantando.
No
hay en el planeta un ser perfecto o, como decimos
los hispanoparlantes, “monedita de Oro
para caerle bien a todo el mundo”, todos
tenemos un balance entre lo positivo y lo negativo,
pero eso es otra cosa. Lo que lamentablemente
me mueve a hacer esta nota -que dicho sea de
paso, la realizo a conciencia y a titulo personal-
es que Chavín y Portillo son sólo
una muestra de lo que siempre ha ocurrido con
nuestros artistas independientemente del área
en que se desenvuelvan. Cuando a alguien se
le ocurre, les colocan la malvada etiqueta de
"viejo", "quemado", "Pure",
"achacoso". Permítanme
decirles que la creatividad y el talento nunca
fenecen, éste queda por siempre aún
después que los cultores cambian de paisaje.
Testigo
he sido de comentarios malsanos y “burlistas”
que algunas personas creyéndose “Dorian
Grey”, hacen a la mayoría de nuestros
creadores que suman en su haber unas cuantas
décadas. Reconocidos artistas del patio
como: Trino Mora, Víctor Morillo, Euripides
Romero (por citar sólo algunos de diferentes
géneros) han sido víctimas de
esos malsanos y despiadados comentarios hechos
por algunos charlatanes mercantilistas del espectáculo,
quienes le exprimen el talento de nuestros artistas
y luego cuando caprichosamente le diagnostican
“anquilosamiento”, le dan una patada
por el trasero, como a un perro callejero, no
sin antes etiquetarlos de “viejos inservibles”.
Otros particulares van a los espectáculos,
eventos o reuniones sólo para mofarse
y despotricar de quienes han llevado su arte
a otros continentes, donde han dejando la cultura
musical en encumbrados pedestales.
Los
venezolanos no hemos aprendido a querernos,
porque no nos respetamos y muchos no valoramos
a nuestros creadores. Pero, basta que llegue
un artista extranjero a mostrarnos su “Arte”
que en muchos casos es paupérrimo por
todos sus ángulos y… ¡allí
sí!, enseguida nos bajamos los pantalones,
y si el fulano o la fulana son “viejos”
¡no nos importa!, viene del “exterior”
y es un artistas más “arrecho”
que el nuestro… ¡No señor!,
la cosa no debe ser así, tenemos que
aprender a respetar y a querer lo nuestro y
luego, si queda espacio al resto del mundo.
Nuestros
artistas tienen mucho que enseñarnos
y contarnos. Los debemos tener cerca para que
con su experiencia nos brinden las herramientas
necesarias para caminar así con pasos
seguros y firmes. Ampliamente
comparto la siguiente frase; “La vejez
es un estado de la vida y no una enfermedad”.
Frank Lloyd Wright, Arquitecto estadounidense
decía "La juventud no es más
que un estado de ánimo".
La
“Gerontología” que es la
ciencia que estudia al anciano y su entorno,
entre otras cosas, es quien nos pudiera decir
científicamente hasta donde podemos llegar,
y no esos desalmados que por envidia o maldad
tienden a despotricar y etiquetar a nuestros
artistas adultos mayores.
A
principio de los años cincuenta la expectativa
de vida era de 47 años. En 1995 rebasó
los 65 años en ciertos países
y en algunos se acercaba a los 80. La expectativa
de vida según la UNESCO en 1993 era de
73 años y en una proyección hacia
el año 2025 se estima que será
de 110 años. Gran parte de nuestra sociedad
deja fuera de la corriente al adulto mayor,
quitándole el rol de la producción
y asignándole el vacío, la incertidumbre
económica y la soledad dada por el aislamiento.
De esta manera esta realidad social, les daña
severamente la autoestima. Esa misma sociedad
que está cargada de preconceptos con
respecto al adulto mayor deja inutilizado a
este creciente sector de la población.
Entonces,
jóvenes, señoras y señores,
consumidores todos del agua de “Babandí”,
vayan cambiando esos “preconceptos”
y prepárense para esa larga longevidad
y ojalá que en el camino no sean abandonados
o maltratados con abusos verbales, psicológicos
o físicos.
“Viejo
y eterno es Dios, de él venimos y hacia
él queremos ir al voltear la última
página de nuestra vida”
Héctor “Pomponio” Márquez
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