El
Sector Valle Frío de la Parroquia Santa Lucia fue
testigo de la evolución de este niño fabricante
de sueños en los callejones, transformando una
sencilla cajita de fósforo en un imponente micrófono
de cartón para narrar la cotidianidad de sus travesuras
infantiles.
En
su juventud decide ingresar a la facultad de Ingeniería
de la Universidad del Zulia para estudiar Agronomía,
abandonando dichos estudios para dedicarse a la profesión
que realmente amaba “La Radio”, la Fonoplatea
de los éxitos de Radio Popular en la década
del 60 y su espectáculo radial testificaron este
inicio.
A
partir de ese Momento la creatividad se puso de manifiesto
aflorando proyectos interactivos para una radio que en
ese momento mantenía un contacto muy limitado con
el pueblo.
Los concursos de conjuntos gaiteros en la radio Marabina
comenzaron para darle participación a los oyentes
, motivando a los amantes de la gaita de furro y sus creadores
populares a manifestar su creaciones, enriqueciendo a
este genero de la música Zuliana, nadie se imagino
la importancia de la gaita en ese momento pues hoy es
la Reina del Folklore Venezolano.
La
Gaita da inicio a la radio interactiva en el Estado Zulia
a partir de esta importante e inolvidable vivencia, comienzan
los dueños de emisoras a creer en las locuras de
Pedro Colina, aprobando la producción y emisión
de programas matutinos de denuncias, hechas por quienes
padecían el olvido de los gobernantes de turno,
solo la voz del pueblo en la radio y los comentarios a
favor de la comunidad, apoyadas frases celebres y populares
como:“Hay cosas que por sabidas se callan y por
calladas se olvidan”,lograron identificarlo como
“El Comentarista del Pueblo”.
El
amor por su pueblo y su gente dan paso a otros proyectos
de interacción constructiva con la comunidad, estos
fueron la creación de “La Brigada de Colaboración
Civil”, El Grupo Cien”, ”Ciudad Patín”,”Turismo
Escolar” , sus característicos programas
radiales “Buenos Días Señor Gobernador”
y en temporadas gaiteras “El Gaiterazo”,sin
olvidar las celebres animaciones feriales en la Tarima
de Don Pedro, donde el reloj nunca tenia una hora real,
la noche era siempre joven, no envejecía mientras
el parrandón duraba y el hechizo terminaba llegando
siempre tarde a casa.
Sus
gaitas mantienen su sonoridad y pasión interpretativa
en la garganta del gaitero que canta con el corazón,
donde “El Regionalista” siempre tendrá
inflado el pecho de orgullo al saberse Maracucho.